Entusiasmada estoy.
Me voy, esta misma tarde, para pasar la Nochevieja en París pese a la ola de frío, la lluvia y la simpatía natural de los parisinos. Espero volver con un cargamento de estereotipos rotos -porque ya he estado en la Ciudad de la Luz, pero tan de pasada que casi ni cuenta-, otros nuevos …
Aquí no hay nadie, me digo cuando voy por los pasillos del Metro, de modo que me pongo a bailar al ritmo de mi iPod… sólo para sorprender al negro de la manta con cedés a la vuelta de la esquina.
Aquí no hay ni un alma, me digo cuando bajo al aparcamiento subterráneo de la …
Pero al menos me devuelven la pasta, y -nunca pensé que diría esto- me entretuve un rato viendo el sorteo.
Además, es Navidad igualmente, y yo soy el espíritu de las Navidades presentes, así que… no pacha na.
(Y yo que ya estaba eligiendo islas en el Pacífico)
Lamerse la sal en los labios, como recordando un beso de agua. El viento y el yodo en el pelo, tirabuzones henchidos de humedad. La mirada anhelante desde la orilla, siguiendo los juegos de la espuma y la luz en las olas. Respirando el olor acre de las algas, que se siente hasta el fondo …