Espejo

March 15th, 2011

Har? cosa de dos meses me mir? al espejo y vi, no dir? arrugas, pero s? el primer indicio de las l?neas por donde ir?n las primeras arrugas.

Evidentemente, ante un descubrimiento semejante, hice lo que habr?a hecho cualquier otra persona sensata: hacer muecas y poner caras en el espejo hasta dar con la expresi?n razonable.

La encontr?, a la expresi?n de marras, al re?rme por una cara especialmente graciosa. Y digo yo que puestos a llevar marcas, mejor que sean de re?rse que de fruncir el ce?o. O de poner caras raras.

Caprichos (o “I love my android”)

January 27th, 2011

Desde que tengo un smartphone, soy m?s feliz. Lo admito, aunque con leve sorpresa, porque una siempre piensa que los materialistas desalmados, hijos del consumismo desmedido, son los otros. Pero no.

Por supuesto, el cacharro -y la consiguiente tarifa de datos- me permiten tener Internet en todas partes. Eso implica m?s contacto con amigos y familiares. O leer m?s noticias, m?s veces al d?a, lo que a su vez, me hace mejor periolista. Tambi?n me permite actualizar el blog desde el metro, lo que explica su repentino renacimiento. Y satisface mi vanidad tecnol?gica al posicionarme en alg?n lado de la guerra de los smartphones.

Pero reconozco que en realidad, lo que m?s me gusta es jugar con aplicaciones absurdas, de esas que derrocar tecnolog?a impresionante pero en realidad no sirven para nada. Como Google Goggles, que identifica logotipos y resuelve sudokus (y eso que a m?, eso de llevar n?meros a los pasatiempos me parece una aberraci?n), o “el juego de la vaca”, o la aplicaci?n para buscar recetas que podr?a buscar con el ordenador, o los juegos de hacer palabras…

Pero en realidad, lo que m?s utilizo es algo bastante low tech, por decirlo de alguna manera. Al fin y al cabo, cuando vives en Madrid tienes m?s botas de agua que zapatos tienes que estar al quite si no quieres que se te escape ning?n d?a de lluvia.

Y no, tres sistemas de predicci?n meteorol?gica no son demasiados.

El desconcertante caso de las semillas desconocidas

January 16th, 2011

?ltimamente, en el suelo de nuestra terraza aparecen semillas.

Esto no tendr?a nada de particular si hubieran ca?do de las plantas de un edificio m?s alto. Pero vivimos en un quinto piso, y ni en nuestro edificio ni en los circundantes hay terrazas o ventanas m?s altas que las nuestras.

El asunto no me sorprender?a s? fueran semillas de nuestras plantas. Porque hay flores, y luego frutos, y as? sucesivamente. Pero no, y lo sabemos porque aqu? todo lo hemos plantado nosotras, salvo la aloe que no ha dado flores. Y las dos plantas muertas de los caseros que a?n no hemos bajado.

Vale, las semillas podr?an venir de la calle, gracias a la casi m?gica fuerza del viento. Pero en nuestra calle s?lo hay moreras (y esto no son moras) y acacias (y hemos plantado un par, as? que sabemos que no es el caso).

En resumen, desconcertante. Hoy voy a plantar un par, as? que espero que no sean extraterrestres vegetales con un plan de dominaci?n mundial, ni habichuelas m?gicas con su consiguiente v?a de acceso a gigantes.

Silencio

January 14th, 2011

Nos creemos que el silencio, la falta de sonidos apreciables, est? relacionado con la calma.

Pero en el silencio, a veces, lo que encontramos es un estruendo que aturde, persigue, abruma y nunca calla.

As? que digo yo que casi mejor hablar, aunque sea para decir inocentes bober?as.

(O en otras palabras, I’m back)